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sábado, 28 de diciembre de 2013

Primer Capitulo de Sentinel de Jennifer L. Armentrout




Mientras el mundo mortal lentamente se desliza hacia el caos de la especie divina, Alexandria Andros debe sobreponer una impresionante derrota que la ha dejado perturbada y dudosa de sus habilidades para terminar esta guerra de una vez por todas.
Y con todos los obstáculos entre Alex y su felices-por-siempre con el impresionante Aiden St. Delphi, ahora deben de confiar en un enemigo letal mientras viajan dentro de las profundidades del Underworld para liberar uno de los dioses más peligroso de todos los tiempos.
En el impresionante, clímax lleno de acción de la bestselling Serie Covenant, Alex debe enfrentar una terrible decisión: la destrucción de todo y todos a los que ama.... o el final de sí misma.

Capítulo 1

Traducido por Daniel

La sensación regresó a mis pies y luego a mis piernas. Un hormiguero de alfileres y agujas se precipito sobre mi piel, haciendo espasmos en mis dedos. La dulzura del néctar todavía estaba cubriendo mi garganta. Me dolía el cuerpo como si acabara de terminar un triatlón y viniera muerta en el primer lugar. 
O como si mi trasero fuera pateado y luego remendado por un dios. 
O…
Moviéndome de lado atraje mi cuerpo a un fuerte calor y me pareció oír escuchar mi nombre. Pero sonaba como si estuviera del otro lado del mundo.
Me movía a la velocidad de una tortuga de tres patas, por lo que me tomo tiempo parpadear mis ojos abiertos y aun así era solo una fina grieta. Cuando mis ojos se acostumbraron a la tenue iluminación, reconocí las paredes coloreadas de flores y todas las cubiertas de titanio de los dormitorios de la universidad de Dakota del Sur., la misma habitación que Aiden y yo habíamos tenido y no habíamos dormido después de las noticias que Dominic había traído de los supervivientes de la isla Deity. Las cosas…las cosas eran diferentes en ese entonces; se sentía como si fue hace años.
Una terrible pesadez se estableció como piedra en mi pecho, presionando hasta el fondo de mi columna. Dominic estaba muerto ahora. Así como el decano de la universidad y sus guardias. Había sido un truco jugado por Ares, quien s e había estado haciendo pasar por el instructor Romvi. Nuestro enemigo había estado entre nosotros todo el tiempo. Mi desagrado a ese hombre había sido épica mucho antes de descubrir quien era realmente, ¿pero ahora? Cada fibra de mi ser Apollyon lo detestaba. Pero mío odio a Rombi/Ares/Asshat no era importante. Muchas personas habían muerto, y ares sabia donde me encontraba. ¿Qué le estaba impidiendo regresar para la segunda ronda? ¿y quién lo iba a detener de matar a más personas?
Escuche mi nombre una vez más, y ahora parecía más fuerte y más cerca. En cuanto al sonido. Volteándome al sonido, obligue a mis ojos abrirse. ¿Cuándo mis ojos se habían cerrado de nuevo? Era como una gatito recién nacido o algo así. Daimons en todo el país temblando de miedo. Dioses, era débil. 
—Alex.
Mi corazón dio un gran latido. Y luego se aceleró. Conocía esa voz. Mi corazón y mi alma conocían esa voz. 
—Alex, abre tus ojos. Vamos bebe, abre tus ojos.
En verdad quería hacerlo, porque por el haría cualquier cosa. ¿Pelear con una horda de Daimons mestizos? Ya está. ¿Enredada con marcas de furias? ¿Romper una docena de reglas por un beso prohibido? Listo. ¿Abrir mis ojos? Eso era pedir demasiado. 
Una mano caliente toco a lo largo de mi mejilla, el tacto era tan diferente a mi madre, pero igualmente potente y sensible. Mi respiración se cortó en mi garganta. 
Su pulgar trazo la curva a lo largo de mi mejilla de una manera tan amorosamente familiar que quería llorar. Debería llorar, en realidad, porque no podía entender lo que había pasado cuando Ares y yo habíamos estados encerrados en esta habitación. Ahora que lo pienso, he llorado cuando vi a mi mama. Me gustaría sentir las lágrimas, pero no caían.
—Está bien —dijo con voz ronca por el cansancio y la emoción—. Apollo dijo que podría tomar algún tiempo. Voy a esperar el tiempo que sea necesario. Esperare por siempre si tengo que hacerlo.
Estas palabras esparcieron mi corazón por todo el lugar, serpenteando en nudos blancos. No quiero hacerlo esperar un segundo más, y mucho menos para siempre. Quería —no, lo necesitaba— verlo. Para decirle que estaba bien, pero que estoy bien, ¿lo estaba? Está bien, tal vez no caía en “bien”, pero quería aliviar el tono áspero en la tensión de su voz. Quería hacerlo mejor porque no pude con el por qué no puede hacerlo con mi mama.
Había una parte de mí que se sentía vacía.
Muerta.
Ahí está. Me sentía muerta por dentro.
Frustración corría como nacido en mi sangre. Mis dedos se aferraron en las suaves sabanas cuando hice una respiración profunda. Se detuvo junto a mí, como si detuviera la respiración y esperara, luego soltó una exhalación entrecortada.
Mi corazón de desplomo.
Dioses, todo lo que tenía que hacer era abrir mis ojos, no caminar en la cuerda floja.
Esa frustración se transformó rápidamente en ira —un alma profunda de ira del tipo que sabe amarga. Mi ritmo cardiaco se aceleró, y fue entonces que me di cuenta de que esta allí— el vínculo. Había estado escondido en el Olimpo pero estaba de vuelta. No lo había sentido al principio por que solo me había enfocado en el dolor de mis músculos y huesos, pero el vínculo conectado a mí y el primero zumbaba con un millón de chaquetas amarillas, aumentando hasta que pude verlo en mi mente, un vinculo color ambar enredado con uno azul.
—¿Seth?
Su respuesta no llego en la forma de pensamientos o sentimientos, si no como un torrente de energía tan pura que era como ser golpeada por un rayo. Derramándose fuertemente en mí, una lluvia torrencial de vitalidad encerrando cada nervio. Cada sonido diferente en la habitación era magnifico. Mi propia respiración, mas estable ahora, y la profunda y lenta respiración del hombre a mi lado. Las puertas se abrieron y cerraron en el pasillo fuera b dela habitación, y luego habían voces, bajas pero distintas. Mi piel volvió a la vida. Símbolos sangrando a atreves, girando atreves de mi cuerpo en respuesta.
No lo entiendo, pero sabía que Seth me estaba prestando su poder, como lo había hecho en el Catskills cuando pelee con las furias. Él había afirmado que no tenía idea de lo que había sucedido, atribuyéndoselo a la adrenalina, pero Seth había…había mentido sobre muchas cosas. 
Peor ahora me estaba ayudando. no tenía sentido, ya que era más fácil de tratar con migo en este estado, tampoco me iba a quejar ahora.
Mis ojos se abrieron de golpe.
Y lo vi.
Aiden estaba a su lado, frente a mí. Su mano aun sosteniendo mi mejilla, su pulgar alisando a lo largo d mi piel, y yo podía sentir las marcas del Apollyn deslizándose hacía su toque. Sus ojos estaban cerrados, pero sabía que estaba despierto. Ceniza se desplegaba por sus anchos pómulos. Su cabello castaño oscuro será un desastre. Las ondas se desplomaron sobre su frente, rozando los elegantes arcos de las cejas.
Una fea, hematoma color purpura empeñaba su ojo izquierdo, y me pregunte si pude abrirla. Había otra marca violenta, una mezcla asombrosa de rojos, que cubrían fuertemente la línea de su mandíbula. Sus labios estaban abiertos, su cuello y sus hombres tensos.
Sin previo aviso, fui lanzada a la primera vez que lo había visto.
El Covenant del norte ya no estaba, pero siento como si estuviera ahí, de pie en la sala de entrenamiento usada por los principiantes. Había estado practicando con Cal y Caleb. Había echo algo increíblemente estúpido, que no era nada nuevo, los tres habíamos estado riendo. En ese momento, no creí que realmente nos viera. Era un Puro, y ellos nunca mostraban interés en los mestizos, así que solo asumí que solo estaba pasando. Incluso entonces, fui cautivada por él. Para mí, honestamente el había sido el hombre mas atractivo que había visto en mi vida —un rostro que podía ser duro y hermoso a la vez. y esos ojos, pasando entre gris y mercurio, habían sido grabadas en mi mente permanente mente desde ese momento. Esa curiosidad había crecido cuando había aparecido en Atlanta, salvándome de algunos realmente molestos Daimons hace tres años. 
Nuestro amor nunca había sido fácil.
Como un pura sangre, era intocable para mí, aunque yo era el Apollyon, e incluso ahora que lo arriesgo todo para estar conmigo. Era mi fuerza cuando necesitaba que la fuera, mi amigo cuando necesitaba que alguien para conversar, mi igual en un mundo donde por una ley siempre seria menos que el, honestamente, era el amor de mi vida.
Y el esperaría por siempre por mí, así como yo esperaría para siempre y un día por él.
Excepto que por siempre probablemente terminara siendo bastante corto, susurro una voz, y tenia razón. Incluso si me las arreglaba para pasar todos los obstáculos entre Seth y yo, y transferir su poder a mí, no había duda en mi mente, que incluso como un dios asesino, iba a tener dificultades enfrentando a Ares. Y si, por algún milagro, sobrevivía a eso, había una gran posibilidad que los otros dioses me asesinaran.
Así que ¿Por qué molestarse? 
Aiden y yo podíamos huir juntos, vivir tanto como pudiéramos y ser felices. Lo haría si se lo pidiera. Sé que lo haría. Podríamos escondernos hasta que no pudiéramos ocultarnos más, pero estaríamos juntos. Y por un tiempo, no habrá más dolor y muerte con la que tratar. 
Una gran parte de mí, sobretodo esa oscura, y frio lugar que había nacido cuando Ares me sujeto, estuvo totalmente de acuerdo con ese plan. Huir. Nada parecía más inteligente o simple para hacer. 
Pero no pude, porque había demasiado por hacer. Las personas confiaron en mí, y el mundo descendería en un caos absoluto, si Ares no es detenido. 
Me aferre a ese hilo de ajuga del deber con mi vida y hable—: Oye.
Sus pestañas revolotearon al abrirse, revelando ojos plateados que nunca dejaron de hacer que los músculos de mi estómago se contragiran y mi corazón latiera.
Nuestras miradas se encontraron.
Aiden se enderezo, con si rostro pálido por grados, haciendo que los moretones a los largo de su mandíbula y su ojo izquierdo destacaran en contraste.
Miedo exploto en mi estómago, lo cual era un poco extraño, ya que el terror por lo general no era mi primera reacción a movimientos bruscos, pero me apresure contra la cabecera de la cama. Mi respiración se detuvo como mi cuerpo protesto con el movimiento repentino.
—¿Qué? —dije con voz ronca—. ¿Qué pasa?
Aiden me miro con los ojos muy abiertos. El color no había vuelto a su rostro. Estaba pálido como un Daimon, y mientras la incredulidad s hizo añicos en su mirada, el dolor se agitaba en ellos.
Extendió su mano pero se detuvo antes de tocarme. —Tus ojos…
—¿Qué? —Mi corazón latia tan rápido que estaba segura que saltaría fuera de mi pecho y saltaría con nosotros en la cama—. Los abrí. Escuche que me pediste que lo hiciera.
Aiden se estremeció. —Alex…
Ahora sí que estaba empezando a preocupar. ¿Por qué estaba reaccionando de esta manera? Ares ha reorganizado mi cara tan mal que mis ojos estaban puestos en mi barbilla o algo así?
Vio a la puerta y luego a mí, su rostro lucia estático, pero nunca pudo ocultar sus sentimientos por mí. Puedo leer tdo en sus ojos. Había tanto dolor que me rompió el corazón, pero no entendí el por qué. 
—¿Cómo te sientes? —pregunto.
—hum..., ¿Por qué no estoy sintiendo? Estoy confundida. Aiden, dime. ¿Qué está pasando?
Se me quedo mirando tanto tiempo que empecé a sentir un poco tímida. Pasaron varios segundos, y después me convencí de que mis ojos si estaban puestos en mi barbilla, pero entonces tenía sentido. El pánico empezó en la boca de mi estómago y se esparció por todo mi cuerpo como un virus.
Saltando de la cama, me golpee con el suelo. Rebanadas calientes de dolor rebotaron hasta mis huesos todavía si sanar. Me puse de lado, atrapándome contra la pared. En un momento, Aiden estaba fuera de la cama y al lado mio. —Alex, ¿estas—?
—Estoy bien. —Me trague un gemido.
Aiden extendió la mano, pero se apartó de la pared antes de que pudiera tocarme. Cada paso duele como el tártaro. El sudor salpicando mi frente y mis piernas se estremecieron con el esfuerzo de llegar al baño.
—Tengo que ver —dije con voz entrecortada.
—Tal vez deberías sentarte —sugirió, hacercandose por detrás.
No podía. Sabía lo que Aiden estaba pensando. Me conecte con Seth, y tal vez incluso pensó que era una broma del algún tipo y estaba esperando que escapara y rompiera el cuello de Deacon. Pero Seth estaba en silencio en el otro extremo del enlace.
Rodeándome, Aiden empujo para abrir la puerta del baño, y todo se desmorono en mi interior. La luz inundo el pequeño pero eficiente baño cuando encontró el interruptor en la pared. Mi reflejo se formó en el espejo.
Di un grito ahogado.
Esta no podía ser yo.
De ninguna manera.
No lo era, y me negué a creerlo, pero el maldito reflejo en el espejo me seguía siendo el mismo. Había cambiado. Drásticamente. La presión en mi pecho regreso y se duplico que me agarre del borde del fregadero. 
Mi cabello colgaba una o dos pulgadas más allá del mis hombros ahora, los bordes irregulares y desiguales de la daga que Ares había utilizado. Cogí una hebra, haciendo una mueca cuando descubrí que era una más corta que el resto. ¿El resto de mi cabello colgaba en la sala de guerra de Hades ahora?
Mi piel estaba pálida, como si hubiera estado enferma durante meses y no había visto el sol. Pero no era ni eso. Diablos, ni siquiera era el hecho que, si, mi ojos eran de color ámbar. Idénticos a los de Seth en claridad y brillo, eran como dos piedras preciosas de color topacio. Y eran brillantes, como el tipo de brillante que pudieras ver en la oscuridad, y me dieron la razón del por qué Aiden estaba al borde. Genial. Estaba brillando, ojos de abeja. Maldito monstruo.
Era mi rostro lo que no podía superar.
Era tan superficial como cualquier otra chica de dieciocho años de edad, así que si, esto…era importante.
Al otro lado de mis pómulos y nariz, líneas rosadas tenues cruzaban por mi piel. Mi frente era la misma. Una red similar a una red de cicatrices cubría mi rostro. Solo un lado de mi mandíbula, donde Aiden me había tocado antes, había escapado de….bueno, la deformidad.
Confundida por lo que estaba viendo, me levante poco a poco mi brazo y pase los dedos por mi mejilla, lo que confirmaba lo que lo sospechaba. Las líneas se elevaron ligeramente, como cocidas. Apolo y su hijo me habían curado. El néctar aún estaba haciendo efecto en mi sistema, pero sabía que estas cicatrices era prueba de lo mal que había estado para necesitar la ayuda de los dioses para sanar.
Al igual que cualquier otra cosa, siempre tenía que haber algo a cambio.
Cuando se ganaba algo, algo tenía que ser sacrificado. Nadie tenía que decírmelo. Sabía que estas cicatrices no se desvanecerían.
—Oh dios mío… — Me tambaleé.
—Alez, deberías sentarte. —Me alcanzo otra vez.
—¡No! —dije bruscamente, poniendo una mano entre nosotros. Mis ojos se abrieron. Mi mano también estaba cubierta de cicatrices. Ni siquiera estaba segura de lo que estaba diciendo—. No. Pero mi boca siguió moviéndose—: Solo no lo hagas. 
Aiden se alejó, peor no se fue. Apoyado en el umbral de la puerta, cruzo sus musculosos brazos sobre su pecho. Su mandíbula se encontraba en una línea dura. 
La presión se trasladó a mi garganta, hinchándose como un globo y luego exploto en una tormenta de finales de verano. —¿Qué estas esperando? ¿Qué regrese la Alex malvada otra vez? —gire hacia adelante, perdiendo el equilibrio—. ¿Qué me pondré?
Aiden se lanzó hacia delante, atrapándome antes de que mi cabeza se rompiera al chocar contra la pared. —Maldita sea Alex, tienes que tener cuidado y sentarte.
Me libere, tropecé un paso atrás y me deje caer en el inodoro cerrado. Aire me golpeo hacia afuera. Por los dioses, sentía como si mi coxis se hubiera agrietado. Me senté en el inodoro, mi trasero se sentía como si alguien me hubiera pateado. Aiden mi miro con esperanza y desconfianza en sus ojos que tanto me gustaban. Sentí como siete tipos de desolación.
Aiden dio un paso adelante, en cuclillas, así que nuestros ojos estaban al mismo nivel —¿No quieres asesinarme?
La ira se filtraba fuera de mí. Nada como escuchar al hombre que amo hacer una pregunta como esa para quitarme el aliento. —No –susurre.
Hubo una inhalación brusca. —¿No quieres lo que él quiere?
—No. —mi mirada bajo a donde se encontraban sus manos en mi rodillas, mis nidillos magullados y mi piel abierta, como si hubiera golpeado una… y entonces lo recordé. Aiden y Marcus habían estado golpeando las puertas de titanio de la oficina del decano con los puños.
Mi corazón dolió mientras veía esas manos abrir, cerrar, y abrirse otra vez. —Ni siquiera lo siento. Quiero decir, el vínculo está ahí, así que está en alguna parte, pero no lo siento. Está en silencio.
Sus manos se relajaron, y aun no lo estaba viendo, me di cuenta de que la mayor parte de la tensión lo había dejado.
—Dioses, Alex, cuando vi tus ojos, yo solo… Brillaban como cuando te escapaste del sótano y…
Cuando casi lo había matado.
Si levantaba mis pestañas, estaríamos cara a cara, pero no me atrevía a hacerlo. Se acercó más. —Lo siento. Debería…
—Está bien. —Estaba tan cansada. No del tipo físico. Curiosamente, era más como.. Espíritu cansado—. Lo entiendo. Tenías razón en pensar eso. No sé por qué mis ojos brillan, Seth está ahí, pero no está tratando de influenciarme.
—Aun —coloco espacio entre nosotros.
—Y no está hablando —añadí, manteniendo fuera de la conversación el hecho de que se me había prestado un poco de si propio poder.
Cambie mi mirada a mis propias manos y las cicatrices que las estropeaban. No habían estado de esta manera en el olimpo, o al menos no lo había notado.
—No importa —dijo, eres tú, y eso es todo lo que me importa. Todo lo que importa.
Quería creerle. Realmente lo hice, peor el horror en su rostro cuando vio mis ojos me atormentaba. Sabía que Aiden los había odiado desde el momento en que aparecieron cuando desperté, y no podía culparlo. Estos ojos siempre le recordarían a Seth y todo lo que había dicho y hecho en ese entonces, especialmente cuando brillaban como bombillas amarillas.
—Alex. —sus manos mucho más grandes que la mías cubrieron las mías. Hubo un largo silencio—. ¿Cómo te sientes?
Me encogí de hombros, y luego hice una mueca. —Bien.
Sus manos rodearon mis muñecas, y depende me encontraba al borde de las lágrimas pero no sabía por qué. Todo lo que quería era acurrucarme en bolita, justo aquí, en el piso del baño.
—Nunca había estado más asustado que cuando nos obligaste a Marcus y a mi Salir de la habitación. 
—Yo también —trague saliva. No sé lo que me hizo hacerlo, pero empujé mis manos para liberarlas y las puse entre mis rodillas—. ¿Cómo esta Marcus?
—Sigue haciendo guardia, pero una vez que se entere que estas despierta será relevado. —Aiden se inclinó, su cálido aliento en mi mejilla. Cada instinto insistió en que levantara mi barbilla una fracción de pulgada para satisfacer sus labios, pero no podía moverme.
Hubo otra pausa, 7 las palabras que pronunció a continuación eran pesadas. —Sé que te aseguraste de que Marcus y yo estuvieras fuera de la habitación cuando Ares ataco. Fue muy valiente, así como tú.
Mis dedos se clavaron en mis pantalones vaqueros tiesos. Dioses, ¿son lo que use durante la lucha? Manchas de sangre seca oscura cubrían mis piernas como pintura. Aprentando mis ojos cerrados, me sentí mal al recordar lo que había causado las manchas. 
Aiden respiro hondo. —Pero si alguna vez haces una cosa como esa, voy a estrangularte. Con amor, por supuesto.
Casi suelto una sonrisa cuando recuerdo que hace tiempo había pensado hacerle lo mismo a él, pero la sonrisa nunca llego a la superficie. 
No lo hizo. —nos prometimos que enfrentaríamos esto juntos.
—Ares pudo haberte matado —dije, y era verdad. Ares pudo haberlos matado a él y Marcus si ellos se hubieran quedado en la habitación, y hubiera disfrutado hacerlo.
—Yo te baria protegido —contrarresto—. Habría hecho cualquier maldita cosa para salvarte de tener que pasar lo que paso allí. Cuando entre en la habitación y te vi… —Se interrumpió, maldiciendo entre dientes.
—Podrías haber muerto tratando de protegerme. ¿No lo entiendes? Tuve que hacerlo. No hubiera podido vivir con migo misma si tu o Marcus murieran.
—Y tú crees que cualquiera de los dos pudiéramos vivir con nosotros mismos sabiendo lo que ese bastardo te hizo? —La ira rompió a través de su voz. Lo mismo hizo la frustración—. Mírame.
Era una pérdida de tiempo explicarle lo obvio, negué con la cabeza.
—¡Maldita sea Alex, mírame!
Sorprendida, mi cabeza se sacudió y mis ojos se encontraron con los suyos. Tenían un tono furioso gris metálico, y estaban tan abiertos. Dolor fluyendo a través de ellos, y quería ver lejos de ellos, tomar el camino cobarde.
—Mi corazón se detuvo cuando esa maldita puerta se cerró detrás de mí. Podía escucharlos a los dos peleando. Podía escucharlo burlándose de ti, y lo escuchaba rompiendo tus huesos. Y no había ni una maldita cosa que pudiera hacer al respecto. —Puso sus manos al lado de sus piernas. La tensión recorrió los músculos de sus brazos—. Nunca debiste haber enfrentado algo como eso sola.
—Pero tú hubieras muerto.
—Y por qué te amo, estaría dispuesto a morir para salvarte de eso. No te atrevas a tomar esa decisión por mi otra vez.
Mi boca se abrió, pero no hubo palabras. Estaban pasando tantas cosas en mi cabeza y mi pecho. Lo que dijo había partido mi corazón de dos y luego cerro la herida cociéndola. Pero, ¿qué me quedaría si él hubiera muerto? Estaría viviendo con el corazón roto, y ni siquiera podía soportar la idea de su muerte sin lastimarme. Y si tuviera que hacerlo otra vez, tomaría la misma decisión porque lo amaba Entonces, ¿cómo se atreve a esperar que haga nada?
Sabía que tenía que decirle esas palabras, pero… no podían pasar a través de mi garganta. Me estremecí, entumecida y fría hasta la garganta.
Aiden tomo iba a agarrar mis hombros, pero se detuvo, sus dedos se cerraron en el aire. —Tienes mi corazón, y también mi fuerza. No te equivoques, estoy dispuesto a morir por ti, pero tienes que confiar en que no quiero dejarte de lado. Are son me habría matado tan fácil porque habría luchado para mantenerme vivo y estar allí para ti.
Lo escuche, sentí todo lo que dijo, pero todo lo que veía eran los guardias que ni siquiera pudieron tocar a Ares. Dominic partido en dos solo por un toque de su mano. El decano arrojado por la ventana por un movimiento de su brazo. Todo el dese y necesidad del mundo no habría salvado sus vidas.
Dejo escapar un jadeo entrecortado cuando el silencio lleno el cuarto de baño. —Di algo, Alex.
—Yo… lo entiendo.
Se quedó mirándome, atónito.
El entumecimiento se había filtrado en mis músculos —Quiero tomar una ducha. Tengo que quitarme esta ropa, y quiero bañarme.
Aiden parpadeo, y luego bajo su mirada. Algunos de los colores habían regresado drenados por la ira como si se acabara de dar cuenta que era la misma ropa que había llevado cuando me enfrente a Ares. —Alex.
—Por favor —susurre.
No se movió durante algún tiempo, y luego asintió. Aumentado de manera fluida, y luego se detuvo y presiono sus labios en mi frente. Mi corazón latía fuertemente, peor luego me di cuenta de que sus labios tocaban mis cicatrices e hice una mueca.
Aiden se retiró inmediatamente. La preocupación grabada en su golpeado rostro. —Es que, ¿te hice daño?
—No. Si. Quiero decir, es tierno. —La verdad era que no me había dolido en lo absoluto. No como el resto de mi cuerpo lo hacía. Al principio, se había sentido realmente agradable—. Solo necesito una ducha.
Vacilo, y por un momento pensé que no se iba a salir, pero luego volvió a asentir. —Voy a buscar algo para que te pongas cuando hayas terminado.
—Gracias —dije, mientras la puerta se cerró detrás de él.
Me puse de pie lentamente, sintiéndome como si tuviera noventa cuando mis articulaciones y músculos se estiran. Quitarme la ropa sucia me llevo una cantidad indecente de tiempo. Y cuando me di vuelta el agua y vapor inundaban la bañera. Di un paso dentro. El agua caliente rocío de mis pies a mi cabeza, pinchando mi piel.
El agua corría por mi pelo y mi cuerpo. Llenando la bañera de rojo y rodeando el desagüe como un remolino de color frambuesa grotesca. Me lave el pelo dos veces, haciendo una mecánica que aturdía mi mente hasta que me gusto cuando ya no vi ni un toque color rosa en el fondo de la bañera. 
Solo entonces, cuando le di vuelta a la llave del agua y sentí el chorro disminuir hasta que goteaba por las paredes de plástico, que mire debajo de mi cuerpo. De los dedos de mis pies hasta mi clavícula, con solo pocos lugares donde no había huesos fracturados, estaba cubierta por un cordón de cicatrices rosadas.
Dioses…nunca había visto nada como esto antes. Me veía como una de esas muñecas de retazos.
Salí de la ducha, mis piernas temblando que me torcí hacia un lado. Mi espalda estaba mucho peor. El color era más oscuro a lo largo de mi columna vertebral, donde muchas de las vértebras se habían roto. Tener todos estos rompiendo la superficie, o ¿habían estallado las por las lesiones de los vasos sanguíneos? Había habido mucho dolor cuando paso como para que pueda decirlo. 
Apollyon o no, no puedo creer que haya sobrevivido a algo como esto. Nada de esto parecía real.
El entumecimiento en mi pecho se extendió como una mala hierba. Quizás me impresiono lo estúpida que me vi, porque sabía que era mi cuerpo el que lucía así, pero el reconocimiento obtenido solo había sido por una capa o dos.
Una extraña marca en mi espalda, cerca de mi cadera me llamo la atención. Coloreada como una rosa color rosa pálido, que no seguía el patrón típico del resto de las cicatrices.
Al quitar la nieva del espejo, me gire para obtener una mejor visión de la marca en mi espalda. Mi boca se abrió. Santo Hades sosteniendo palos de Hockey. Era la forma de una mano.
—¿Qué demonios?
—¿Alex? —La voz de Aiden salió de la habitación—. ¿Estas bien?
Con el corazón desbocado, cogí una toalla del estante y la envolví a mí alrededor. Era la última cosa que quería que Aiden viera. Abriendo la puerta, forcé lo que esperaba fuera una expresión tranquilizadora. —Sí, estoy bien.
La expresión en su rostro me dijo que no me creyó, pero entonces si mirada bajo. No era la toalla lo que le había llamado la atención o el hecho de que mi piel estaba expuesta. En el fondo, sabia porque se quedó mirando y por apretó los labios. Sabía eso, y cuando me vio, no era mi cuerpo lo que lo mantuvo inmóvil.
Fue el mosaico de cicatrices en forma de banda que ahora cubrían cada centímetro de mí, era la primera vez que las veía en todo su esplendor.
Vergüenza inundo mis mejillas con calor. Habían habido cicatrices andes —de las mordidas de los Daimons y, por supuesto, la herida de la puñalada— pero nada como esto. Eran feas, muy feas. No había forma de esconderlas.
Su mirada se desvió hacia arriba encontrando la mía, no podía soportar ver la emoción abatida en sus ojos plateados u otra conversación como la de antes.
Corriendo a través del cuarto, tome un nuevo conjunto de ropa que había dejado sobre la cama y tropezando, casi cayendo regrese al cuarto de baño. —voy a estar bien.
—Alex.
Cerré la puerta a cualquier cosa que iba a decir, lo cual sería algo ridículo de apoyo, algo típico de Aiden, pero sabía que no era así.
No estaba bien. Estaba segura como el infierno que este cuerpo ya no era hermoso, ya no era tan estúpida como creer algo así.
Lagrimas obstruían mi garganta cuando me quite la toalla y la arroje al suelo. Fue estúpido enojarme por eso, porque seguramente no entraba al TOP de la lista de problemas en este momento pero maldita sea, quemaba como fue en mi pecho.
Una vez vestida, me quede mirando a la puerta. Las lágrimas nunca cayeron, pero la invasión me entumecieron, dejando atrás lo peor de las emociones: Ira y dolor.
Y el miedo y la ansiedad.
Fuente:
Dream Of Glass

15 comentarios:

  1. Hola, buenisimo!!! Sabes si este blog de dream of glass, termino la traducción completa?

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    1. ya terminaron de tradycirlo perooo todavia no lo suben

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    2. pues yo nada mas lo subo y pongo aki el enlace

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    3. gracias.... siempre estaré pendiente :D

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  2. Cuando lo van a subir ??:(
    ya no aguanto no leerlo !

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  3. Omg ya lo tienen en español completo?

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  4. Hola!!!!! Sera que alguien me puede pasar el libro cuando lo traduzcan o avisarme a mi mail para que lo venga a descargar??? Mi mail es mariuchis15@hotmail.com Desde ya muchisimas gracias!!!!!

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  5. pues todavia no suben el pdf, pero ya esta completo en el foro, no te podria avisar cuando o suba, pero podria comentar aki con el link
    Saludos**

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    1. Siiiii por favor !!, apenas tengas el link lo pones aquí, ya no aguanto las ganas de leerlo, te lo agradeceré el resto de mis días !!!

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  6. si ya lo tienes en pdf me lo podrías enviar por favor :)
    Mi correo es: valeria_bmbn25@hotmail.com

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  7. Haaaa me muerdo las uñas quiero leerlo completo! Me dejan a medias cuando estará el link para leerlo completo? No se sí aguanté tanto tiempo D:

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    1. jejejejje, pues segun he preguntado digieron que falta poco para que salga el pdf, pero todavia no lo sacan, cuando lo hagan lo subire enseguida

      Saludos

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  8. AQUI LO PUEDESN DECARGAR CHICAS: http://adictoalos.blogspot.com/2014/05/nueva-descarga-sentinel-covenant-5.html

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¡¡Gracias por comentar!!, Sin ti el blog no seria nada, ademas acuérdate que tus comentarios alimentan al blog. Pero primero ten en cuenta algo:
...No hagas STAM, o puedes pero moderado, no me molesta mucho, así conozco mas blogs.
...Si vas a hacer spoiler, avisa antes, que a nadie le gustan, solo a los masoquistas :D
...Se respetuoso, por favor no digas groserías.
Eso seria todo, y claro, Gracias por comentar, les contestare lo mas rápido que pueda...
Saludos :D